Drones. Aplicaciones en agricultura parte 2

En la primera parte de esta entrada hablamos de lo que es la agricultura de precisión, de las herramientas que emplea para recabar los datos necesarios para operar y garantizar el éxito de los cultivos y de generalidades del uso de drones o SARP (Sistema Aéreo Remotamente Pilotado) para la recaudación de datos y monitoreo de explotaciones agrícolas. En esta ocasión presentaremos las aplicaciones potenciales que se han identificado que se pueden dar a este tipo de vehículos y de consideraciones particulares que se deben tener para que su uso resulte una medida de éxito.

Recordemos que hasta el momento la información con la que se dispone respecto al uso de SARP en la agricultura de precisión es producto de experiencias científicas y experimentales, por lo que las aplicaciones presentadas aquí son potenciales. Por tanto, no pueden ser consideradas como aplicaciones operativas cuyo uso para la resolución de problemas en los cultivos esté comprobado como efectivo para sustituir otras herramientas de recaudación de datos, como satélites o aviones.

Aclarado lo anterior presentamos algunas de las aplicaciones potenciales de los vehículos aéreos no tripulados pilotados vía remota que se encuentran con mayor frecuencia en literatura especializada en agricultura de precisión y sus características generales:

  • Manejo eficiente del agua.

Cuando los cultivos atraviesan por estrés hídrico, sus estomas se cierran, se reduce su transpiración y su temperatura aumenta, mediante sensores térmicos este aumento de temperatura se puede monitorear fácilmente. Con el uso de sensores instalados en un SARP es posible estimar las necesidades hídricas de los cultivos y aplicar así la cantidad adecuada de agua que permita su correcto desarrollo y un importante ahorro energético.

  • Tratamientos de herbicidas.

El monitoreo aéreo de explotaciones agrícolas permite identificar con precisión áreas infestadas con malas hierbas, facilitando así la aplicación de herbicidas de manera oportuna adaptando la dosis y tipo de herbicida necesario. En este tipo de aplicación es necesario que el monitoreo permita diferenciar la composición y densidad de las malas hierbas para su discriminación, pues sólo de esta manera se podrá aplicar el tratamiento adecuado que solucione el problema.

  • Uso óptimo de fertilizantes.

Con el uso de sensores multiespectrales instalados en un dron es posible detectar el estrés nutricional de los cultivos gracias a que estiman su desarrollo vegetativo. Al utilizar esta herramienta resulta sencillo aplicar fertilizantes únicamente en las zonas de la explotación agrícola donde sea necesario.

  • Detección de enfermedades y plagas.

La detección de los cambios que se presentan en los cultivos a cada momento mediante la toma de imágenes multiespectrales en combinación con datos de predicciones climáticas, permiten detectar enfermedades, especialmente aquellas producidas por hongos.

  • Supervisión de áreas fumigadas.

La visión aérea que ofrece un dron permite darle seguimiento a los tratamientos que se le dan a los cultivos para determinar su efectividad y, en caso de ser necesario, tomar las medidas adicionales que favorezcan la calidad de la producción.

  • Indicadores de calidad.

La combinación de las imágenes multiespectrales con los parámetros de medida de campo, ofrecen indicadores de calidad y de nivel de producción de las explotaciones agrícolas.

  • Generación de inventarios.

El uso de drones es una herramienta poderosa para la generación de inventarios, a pesar de que no tienen la misma capacidad que los aviones y satélites para abarcar grandes superficies, permiten llegar a áreas de difícil acceso y pueden operar incluso en lugares que no cuenten con infraestructura especializada o que están cubiertas por nubes que impiden la captura de imágenes desde un satélite, por ejemplo.

  • Control de subvenciones.

Con el control de campo que se puede tener con los SARP es posible  tener una visión aérea que facilite el seguimiento de los cultivos y su estado de desarrollo.

  • Conteo de plantas.

Periódicamente se realiza un recuento de las plantas que se desarrollaron y crecieron gracias a que cuentan con las condiciones óptimas para lograrlo. Tradicionalmente este conteo se realiza manualmente en un área definida del campo para posteriormente extrapolar los datos en la totalidad del cultivo, pero con un dron resulta sencillo hacer el conteo de toda la finca y no únicamente de un área limitada, lo que es sinónimo de mayor precisión.

  • Peritación de cultivos.

La peritación de cultivos es indispensable ante un siniestro y esta se apoya de la toma de imágenes multiespectrales para identificar la fiabilidad de las zonas que han sido afectadas o que no hayan sufrido ningún daño, sin embargo, en caso de que el cultivo sólo haya sido afectado parcialmente, la peritación realizada utilizando aviones y satélites resulta menos fiable y se vuelve necesario que el perito se pueda desplazar a campo. Con el uso de un SARP es posible volar sobre el cultivo afectado y obtener las imágenes multiespectrales necesarias para el proceso de peritación.

A pesar de que el uso de los SARP puede ofrecer importantes ventajas, incluyendo el cubrir algunas limitaciones que tienen los satélites y aviones en el manejo de cultivos en tiempo real, uno de los requisitos más importantes para que las aplicaciones de las que hemos hablado tengan una utilidad operativa exitosa es que se utilicen productos combinados para la detección remota. Las características que deben reunir estos productos son una alta resolución espacial y un tiempo de respuesta rápido, como los sensores multiespectrales que, como ya mencionamos, son altamente útiles en muchas aplicaciones potenciales de los drones y se pueden instalar en estos vehículos aéreos no tripulados sin mayor complicación y a un bajo costo.