Factores de riesgo por respirar oxígeno con un aire acondicionado en mal estado

En muchas partes del mundo, que cuentan con edificios grandes y con alta afluencia de trabajadores, se ha tenido que lidiar con el inherente riesgo que significa respirar un aire viciado por diversos factores, entre ellos, un sistema de ventilación sucio, un aire acondicionado sin mantenimiento por largos periodos de tiempo, así como uso de productos químicos de limpieza o de oficina, que atentan contra la salud de las personas, al incentivar síntomas graduales de enfermedad.

Precisamente, se ha notado que los sistemas de humidificación que están en mal estado, en clima industrial o incluso en aire acondicionado portátil, llevan a una serie de síntomas que pueden ser variados en tipo e intensidad, dependiendo de la persona. Pero los síntomas más comunes que se presentan son: fatiga, dificultad para concentrarse y afecciones de la piel.

Riesgos por una mala limpieza de serpentines en aire acondicionado portátil o fijo

O incluso no hacer la desinfección con la frecuencia que se precisa. Las bandejas de drenaje, así como los serpentines de enfriamiento de cualquier sistema de climatización, deben ser limpiadas oportunamente y de forma concienzuda. Se ha descubierto que no haciéndolo, esta situación se asociará invariablemente a síntomas muy específicos, como dolores de cabeza y afecciones en los ojos, como irritación y hasta visión borrosa.

Estos padecimientos esencialmente se presentan, cuando la exposición microbiana se incrementa, por la acumulación de contaminantes en las tomas de aire que están cerca del piso, o por el mismo sistema de climatización o ventilación (natural o mecánica).

Asimismo, se ha podido encontrar que la disminución de síntomas en un edificio de oficinas, se pueden aminorar debido a un buen sistema humidificador, que esté en buen estado y limpio, ayudando así, al clima industrial o aire acondicionado portátil.

Factores de riesgo ambientales documentados en grandes edificios con oficinas

A pesar de que no hay documentos científicos que estipulen mediante un proceso de investigación profundo, los niveles de exposición contaminante ni sus subsecuentes secuelas para los trabajadores, ya sea en edificios que se consideren con ‘síndrome de enfermedad’, o incluso en aquellos donde no se han presentado quejas; al menos los investigadores en turno, han podido identificar aquellos factores de riesgo que supondrían un peligro para el humano, que respira la mayor parte del día en los interiores.

No solo el aire acondicionado portátil o fijo del lugar contribuye, sino también la misma calefacción, ventiladores y hasta la misma aireación natural. Eso ya se había mencionado, sin embargo, se han podido determinar causas más profundas. Por ejemplo, las tasas de ventilación baja, que son muy necesarias para la renovación de aire en esa clase de edificios, cuyas áreas podrían estar más sensibles, dependiendo de la naturaleza del trabajo que se haga. Esa falta de renovación por parte de un clima industrial en mal estado, lleva invariablemente a mayores temperaturas, que resultan en una notable incomodidad para el trabajador, propiciando una posible baja de rendimiento y hasta pudiendo ser peligroso, dependiendo de la susceptibilidad de cada organismo. Esas mayores temperaturas llevarán a una alta humedad, que se concentra en lugares cerrados o confinados, por los vapores de los ocupantes y hasta de los sistemas de climatización inadecuados; y donde hay saturación atmosférica excesiva, se creará el moho y otros microorganismos notablemente dañinos para cualquier persona.

De acuerdo a los mismos investigadores, esta clase de situación es más alarmante, tomando en cuenta que en muchos edificios no se presentan quejas por este tipo de problemática. Se piensa que todo está bien, cuando en realidad existe un determinado grado de contaminación, a pesar de que dichas exposiciones no sean sencillas de identificar.

Pero aun así, los que han reportado esta clase de acontecimientos, no han podido tener una respuesta clara y concisa por parte de los investigadores, ya que la explicación y mitigación de dichos problemas, siempre ha resultado ser un desafío. De repente parece que los síntomas de un ‘edificio enfermo’ son claros, pero incluso los que no han presentado quejas, también tienen mucho que ver, pero sin una investigación clara.