El uso de los drones en proyectos de trabajo social y salud

Los problemas sociales de la actualidad son variados y abarcan diferentes temas, desde la desigualdad social hasta la deficiencia de los servicios de salud y el surgimiento de nuevas enfermedades. Un claro ejemplo de esto es el virus ébola, el cual mató más de 11,000 personas en África occidental durante 2014, cifras que hicieron que la Organización Mundial de la Salud considerara este virus y la consecuente enfermedad como una epidemia.

   Es común que este tipo de brotes surjan primero en comunidades aisladas y prácticamente sin servicios de salud, lo que tiene como consecuencia su propagación progresiva. Y es por ello que muchos investigadores y expertos en salud y en tecnología han comenzado a trabajar en equipo con el objetivo de utilizar drones como una herramienta práctica, eficiente, rápida y asequible para encontrar brotes de diferentes enfermedades en zonas remotas y poder atender a los pacientes desde su aparición para así evitar la propagación de un virus y una posible pandemia o epidemia.

   Por supuesto, la pregunta natural al respecto es: ¿cómo puede un vehículo aéreo no tripulado ser una herramienta eficaz para localizar y atender a un paciente con un virus o enfermedad de este tipo?

   Realmente suena un poco descabellado e increíble, por lo que es necesario considerar algunos factores para entender la utilidad de estos dispositivos en la tarea mencionada.

   Cuando se comienzan a presentar brotes de enfermedades nuevas y desconocidas o de enfermedades ya conocidas y peligrosas, es común requerir análisis y pruebas de sangre del paciente, lo cual puede ser una tarea sumamente difícil y en ocasiones incluso imposible, ya que los laboratorios suelen encontrarse a días de viaje de distancia, por lo que es necesario viajar en automóvil, camión, motocicleta o transportes acuáticos para llegar a la clínica más cercana y realizar el examen. Desafortunadamente, para entonces, la muestra biológica puede no ser válida para el análisis y la vida del paciente puede haberse perdido.

   Cabe mencionar que por la localización de muchas de estas comunidades aisladas, es sumamente difícil y poco probable utilizar avionetas o helicópteros para esta tarea debido a la falta de lugares para despegue y aterrizaje y a la misma localización del poblado que a veces es tan remoto que incluso resulta imposible sobrevolar, visualizar e identificar plenamente el área.

   Por ello, el uso de RPAS para realizar tareas de búsqueda de una población remota y transporte de pruebas sanguíneas y de otro tipo resultó sumamente atractiva para muchos investigadores y médicos, pues con este tipo de equipos no es necesario preocuparse por las condiciones del terreno, las dificultades del camino, ni la dificultad para encontrar el poblado, pues un aparato de este tipo puede sortear árboles e introducirse entre estos para realizar la búsqueda por medio de una cámara y al mismo tiempo transportar con suma facilidad y rapidez las muestras requeridas.

   Por supuesto, antes de poner en práctica cualquier tipo de proyecto, se llevaron a cabo pruebas con drones, las cuales fueron satisfactorias, pues mientras el transporte terrestre tardó un día en realizar el recorrido de un pueblo pequeño a la clínica más cercana, el vehículo aéreo no tripulado transportó varias muestras de sangre del pueblo a la clínica en tan solo un par de horas.

   Cabe mencionar también, que la sangre transportada por la aeronave pilotada a distancia llegó en perfectas condiciones a la clínica, sin deterioro o alteraciones en el número de glóbulos rojos o los niveles de glucosa, por lo que fue perfectamente válida para su análisis. No sucedió lo mismo con las muestras transportadas por tierra.

   Asimismo, el viaje sirvió para obtener imágenes y video de zonas cercanas a los asentamientos, esto con el objetivo de poder localizar posibles focos de infección en ríos, lagunas o fuentes de alimentación y también para conocer y analizar algunas tareas cotidianas de los habitantes que podrían ser factores de riesgo de contagio de una u otra enfermedad o virus y así generar programas de prevención.

   Para poder conocer y confirmar la verdadera viabilidad de un proyecto de esta naturaleza y envergadura, los expertos llevaron a cabo otras pruebas similares en diferentes localizaciones, con diferentes terrenos y condiciones climáticas y con diversos tipos de muestras, para poder así confirmar que los vehículos aéreos no tripulados realmente pueden sortear diferentes obstáculos, transportar cualquier muestra sin afectar su naturaleza y propiedades y tomar imágenes eficientes y claras de cualquier tipo de comunidad, sobre todo, en cualquier tipo de condiciones y entorno.

   Entre las sustancias transportadas se encuentran principalmente muestras de sangre, de orina, de piel, de microbios, bacterias y hongos vivos. También se llevaron a cabo pruebas de vuelo y toma de imágenes en diferentes zonas remotas con ecosistemas variados como desierto, sabana, selva, bosque, zonas montañosas y áreas cercanas a ríos, lagos y mar. Todas estas pruebas realizadas ofrecieron resultados efectivos y prometedores.

   Y derivado precisamente de este tipo de pruebas es que ya se planea utilizar drones en escenarios y eventos reales. De hecho ya existe un programa piloto que utiliza estos dispositivos para atención médica en zonas aisladas y remotas de varios países de la región rural de África oriental. Los resultados de este programa aún no han sido revelados, pero los expertos aseguran que es muy probable que sean bastante exitosos y que pronto haya muchos más programas de este tipo en marcha en otras zonas de África así como comunidades en necesidad de servicios de salud en Asia y América.

   Para los médicos involucrados en el programa piloto, el uso de RPAS ha resultado una alternativa muy eficiente y aseguran que si funciona como las pruebas indican y hacen esperar, esto significaría un gran avance para los proyectos que involucran llevar servicios de salud eficientes y oportunos a zonas de difícil acceso, lo que implica salvar vidas.

   Lo mejor de todo es que las aeronaves pilotadas a distancia ya no son tan caras como en el pasado, al contrario, son bastante asequibles y por ello pueden convertirse en una herramienta bastante rentable y mucho más eficaz que otro tipo de vehículos.

   Las ideas respecto a este tipo de proyectos son tan convincentes y prometedoras que incluso muchos hospitales y clínicas de los Estados Unidos ya piensan en implementar programas similares para ofrecer un servicio médico eficiente a poblaciones remotas que se encuentran a todo lo largo y ancho del país norteamericano.

   En algunos casos, este tipo de programas también involucran tareas de búsqueda y rescate, una aplicación de estos dispositivos de la que se ha hablado anteriormente, enfocada principalmente al análisis del entorno, las condiciones del paciente, las condiciones del clima y demás factores, sobre todo cuando se trata de eventos en zonas de difícil acceso.

   Gracias a todo esto, en la actualidad ya hay programas pilotos diseñados y a punto de ser puestos en marcha en diferentes países, con diferentes condiciones, pero con el mismo objetivo de ofrecer un mejor servicio de salud. Algunos ejemplos de esto son los programas de ayuda ante catástrofes o enfermedades en Nepal, un programa de protección de los habitantes de las selvas tropicales en Perú y un novedoso vehículo aéreo no tripulado que cuenta con una cámara y sistema de escaneo, monitoreo y detección de virus y bacterias que pueden representar una amenaza para los habitantes de poblados cercanos a ríos y lagos en los Estados Unidos.

   Básicamente, se puede resumir todo esto diciendo que, una vez más, se comprueba que la ciencia y la tecnología aplicadas al servicio de la humanidad pueden resultar en una herramienta completamente funcional y efectiva para facilitar muchas de las actividades cotidianas e importantes para el hombre.

   En pocas palabras, los drones pueden convertirse en un elemento cotidiano y fundamental para la vida de toda persona.